“Lo mejor que me ha dado la Cruz Roja es que siento que mi trabajo es importante”

David Cabrera es un venezolano de San Antonio de Los Altos y desde hace 5 años es el líder del equipo audiovisual de la Cruz Roja Canadiense. Es el único que habla español y viaja por las Américas a cubrir las historias del mundo humanitario

Su trabajo es observar la realidad más allá del lente de una cámara. En cada misión humanitaria busca captar los matices de esas historias que nadie más cuenta y que él tiene el privilegio de mostrar a través de su trabajo audiovisual en la Cruz Roja Canadiense. David Cabrera es un venezolano de San Antonio de Los Altos que documenta la realidad de los países de las Américas a los que viaja cada vez que hay una crisis o una emergencia, porque es el único que habla español.

A finales de agosto y como parte del apoyo que otras Sociedades Nacionales están brindando a la Cruz Roja Venezolana tras la ocurrencia del doblete sísmico, David viajó en una corta misión a Venezuela para documentar las historias y afectaciones por los terremotos. En su visita no solo constató el nivel de devastación y emergencia en terreno, sino también la labor de los voluntarios con los que interactuó.

“Me siento orgulloso como venezolano de ver a mis compatriotas trabajando, ayudando y poniéndose al servicio de la gente que se vio impactada por este evento catastrófico”, destacó.

En los últimos años ha captado las imágenes de los migrantes que —con ilusión y desespero— caminan desde el sur y el centro del continente americano con la mirada en el norte, buscando mejores oportunidades para vivir. Recorrió Honduras de punta a punta y visitó los campamentos en los que hay puestos de atención de la Cruz Roja a donde llegan los caminantes.

“Estuve en Honduras y luego en los albergues de Tijuana en México, que son el punto final de la caminata de los migrantes antes de intentar entrar a los Estados Unidos”, dijo al explicar que con cada registro audiovisual se busca motivar al público canadiense para que siga apoyando con sus donaciones.

Aunque David —en los 5 años que tiene como líder del equipo audiovisual de la Sociedad Nacional Canadiense— ha estado en otras emergencias, la cobertura de la crisis migratoria lo ha marcado profundamente, quizás porque comparte, desde hace 12 años, el sentimiento de migrar —en otras condiciones— de Venezuela a Canadá.

“Yo hablé con migrantes venezolanos, colombianos, peruanos y ecuatorianos. Ellos tenían días caminando la selva del Darién y sufrieron muchas vicisitudes en el camino. Por suerte con los que hablé ya habían sido atendidos en algún punto de la Cruz Roja en donde estaban reponiéndose para seguir con sus vidas”, detalló.

En Venezuela, David trabajó en documentales y tuvo la oportunidad de mirar realidades humanas impactantes. Sin embargo, está convencido que esa experiencia se magnificó en la Cruz Roja Canadiense porque ha visitado poblaciones vulnerables que necesitan ayuda.

 “Estar de frente a estos contextos te toca y te mueve, pero al mismo tiempo te anima a seguir adelante. Yo creo que lo mejor que me ha dado la Cruz Roja es que siento que mi trabajo es importante”, comentó.

Entre el valor y el miedo

En algunos contextos en donde la vida corre riesgo, el derecho a la protección y a la seguridad es indispensable. A pesar de las formaciones, herramientas y experiencias, el corazón de los trabajadores humanitarios siempre se debate entre el valor y el miedo a servir. Para David su experiencia no se aleja de esta realidad, aunque eso no le ha impedido hacer su trabajo y contar historias.

“Es difícil porque siempre está el miedo de tu seguridad personal. Cuando uno va a lugares en conflicto o donde hay alguna situación que te puede poner en peligro, uno siente miedo, pero se sobrepone y prevalece la vocación de contar la historia para mostrar lo que está pasando y las personas puedan seguir recibiendo ayuda”, reveló.

Más confianza, menos sufrimiento

El primer vínculo de David con la Cruz Roja se dio en Canadá durante la pandemia del COVID-19 cuando se postuló a la vacante audiovisual. Desde entonces, ha aprendido que la confianza es lo más importante porque permite a las Sociedades Nacionales acceder a las comunidades afectadas, gestionar recursos eficientemente y garantizar la protección y seguridad de sus trabajadores y voluntarios.

“Hay tanta información circulando en internet que a la gente le cuesta confiar y eso es comprensible. La manera de cambiar esa realidad es que la gente sepa que se está haciendo un trabajo honesto que beneficia a todos, sin ningún tipo de exclusión”, argumentó.

David está convencido que la asistencia humanitaria es crucial para aliviar el sufrimiento humano y salvar vidas en situación de crisis. Para él es importante que cada día se sumen más voluntarios al Movimiento.

“Si hay alguien que tiene y siente la vocación de ayudar, por favor, venga. Porque siempre hace falta más ayuda. Lamentablemente, vivimos en un mundo donde hay catástrofes, conflictos, migrantes y toda ayuda es bienvenida. Si quieren ser voluntarios, si quieren ayudar, siempre la Cruz Roja es una buena opción para demostrar esa vocación”, concluyó.

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