Jorge y Álvaro, un reencuentro en medio de la incertidumbre

Esta historia se produjo durante la jornada de distribución realizada por Cruz Roja Venezolana en el Campamento Transitorio del Liceo Armando Reverón en La Guaira, donde más de 60 familias afectadas por el doblete sísmico del 24 de junio, recibieron kits de asistencia humanitaria
Jorge Pacheco y Álvaro Marcano volvieron a estrechar sus manos luego de más de tres décadas sin tener contacto.

La última vez que se vieron, Jorge no pasaba de los siete años, sus padres estaban vivos y Álvaro no era uno de los conductores de transporte en la Cruz Roja Venezolana.

“No te acuerdas de mí. Soy el hijo de Pacheco”, dice Jorge con la emoción de alguien que a través de una fotografía revive una época entrañable que el tiempo ni las circunstancias pueden borrar”.

Álvaro, entre la nostalgia y alegría por el reencuentro con el hijo de su amigo, asienta con una sonrisa el abordaje de Jorge y comienzan a ponerse al día sobre sus vidas. En pocos minutos, ambos se conectaron a los recuerdos que no se ven, pero que sostienen todo lo que son.

Este encuentro se produjo durante la jornada de distribución realizada por Cruz Roja Venezolana en el Campamento Transitorio del Liceo Armando Reverón en Guaracarumbo, en el Estado La Guaira, donde más de 60 familias afectadas por el doblete sísmico del 24 de junio, recibieron kits de asistencia humanitaria (higiene, limpieza, cocina, cobijas y mosquiteros). En esta actividad comunitaria participaron más de 20 voluntarios de la Sociedad Nacional.

Solidaridad en acción

Después de 27 años, los habitantes de La Guaira volvieron a mirar de frente un desastre provocado por eventos naturales. La ocurrencia del doblete sísmico no solo revivió la tragedia de Vargas de 1999, sino que activó nuevamente un Movimiento de solidaridad, cooperación y colaboración nacional e internacional para ayudar a miles de familias afectadas por esta emergencia.

Para Virginia Montilla, la presencia de la Cruz Roja Venezolana ha sido fundamental en dos momentos difíciles de su vida: con el deslave y ahora con los terremotos. “Me parece muy buena la labor de la Cruz Roja, estoy muy agradecida. Yo los conozco desde 1999, fueron muy activos en su colaboración y receptivos con nosotros. Es la segunda vez que resulto damnificada. Mi agradecimiento es de corazón, porque nos han ayudado bastante”.

Sobre la asistencia humanitaria recibida, Jorge Pacheco, destacó su utilidad e hizo un llamado a seguir colaborando. “Esta jornada es estupenda porque muchas personas como yo lo perdimos todo. Que vengan y te ayuden, eso te alegra. Ustedes trajeron cosas que vamos a utilizar en el día a día. Todavía hay personas que están en la calle, que necesitan ayuda y ustedes pueden llegar a donde ellas están”.

Edda Díaz Subero expresó —en nombre de todos los afectados del campamento— su agradecimiento por la jornada de distribución. “Esto nos va ayudar mucho en el tiempo que estemos en este campamento. Lluvia de bendiciones para todos, Dios los bendiga”.

De esta manera, la Cruz Roja Venezolana reafirma su compromiso de estar cerca de las comunidades a través de sus 41 filiales, brindando asistencia humanitaria, atención en salud y esperanza a las poblaciones más vulnerables. Esta labor es posible gracias al servicio de los voluntarios que se guían por los principios de Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Unidad y Universalidad.

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